lunes, 29 de julio de 2013

De famosos a famosos, los chingones

Hoy es un día que me costará trabajo olvidar. Honestamente, no soy una persona a la que le guste tomarse fotos y obtener autógrafos de celebridades, pero hay ocasiones donde la admiración no es tanto por la fama o por un buen físico, sino porque en realidad son personas de admirarse.

Ayer en la noche, me informaron que entrevistaría a Guillermo Quintanilla, un actor y productor mexicano que participó en el Cártel de los Sapos y en Rescatando al Soldado Pérez. Esa noticia me tomó de sorpresa, pues en mi vida había entrevistado a alguien y menos a gente pesada del medio artístico.

Todo el día me la pasé buscando las preguntas adecuadas, buscando información acerca de la persona que entrevistaría, realizando la entrevista a amigos como práctica porque la verdad, no sabía ni qué hacer.
Llegó la hora, el director y organizador del evento (que supuestamente nos conseguiría la entrevista) dijo que en el intermedio. Menos mal, unos minutos más para pensar. En el intermedio me dirigí con Memo para pedirle la entrevista, dijo muy amable y 'cotorramente' que el intermedio era muy corto que mejor al concluir nos veíamos afuera. Lo entendí, acababa de encender un cigarrillo.

Cabe mencionar que la obra presentada tuvo un gran trabajo actoral. Fue un musical con canciones de los 80's y 90's, y como fue "edición especial" tardo una eternidad. Por un momento pensé que como ya había pasado mucho tiempo, eso de la entrevista ya no iba a suceder, pues desde el día anterior iba a entrevistar al director y entre una cosa y otra, nada pasó.

Salí y me planté en el lugar donde quedé de verme con Guillermo. La espera fue algo larga pero a final de cuentas apareció. Le confesé que era mi primer entrevista, y que no sabía ni que decirle.  Con mucho carisma me dijo que me echaría la mano y que le hablara como si estuviera platicando con un amigo. Y así fue, empecé y él es el que hablaba y hacía todo el rollo, le pedí un abrazo, me dio dos y se tomó una foto conmigo y con cara de malo.

Es irónico que entre más "chingona" la persona, más sencilla, amable, educada y alivianada es. Quedé fascinada con la actitud y buena vibra de este señor. Ese es el tipo de personas a las que me gusta pedirle fotos y autógrafos, pero lo que más disfruto es poder platicar con ellos.

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