miércoles, 22 de enero de 2014

Mecánica Social

Las generaciones del siglo XXI se han caracterizado por el enorme uso de las nuevas tecnologías descubriendo nuevos horizontes y creando una vida más cómoda para las personas. Sin embargo, el excesivo uso de estas creaciones ha impedido el desarrollo de otras habilidades en los seres humanos que les permiten desenvolverse en su entorno de manera plena y racional. La costumbre por apretar botones y obtener resultados ha incrementado de manera acelerada creando seres más mecánicos que sólo reaccionan sin preocuparse por el motivo que lo ocasiona. Es curioso cómo este comportamiento ya se veía venir hace más de cincuenta años a través de la literatura. Ray Bradbury, un escritor visionario del siglo XX, plasma a una sociedad muy parecida a la actual donde sólo se preocupan por tener televisores grandes y de buena calidad, así como un buen carro en el cual puedas correr sin pensar.
               
Fahrenheit 451 se desarrolla en un país donde los libros están prohibidos ya que hacen pensar a la gente. En este lugar está prohibido pensar. Mildred y Clarisse son dos personajes totalmente opuestos que habitan en este país. Mildred es la esposa del bombero protagonista, su único interés es ver televisión. Es una persona que no comprende a su marido, pero tampoco se toma la molestia de intentarlo. Se siente cómoda sentándose en la sala y ver las pantallas, no le interesa entablar una conversación "profunda" con nadie así no se complica la existencia y puede andar feliz por la vida. Por otro lado, Clarisse es una joven de diecisiete años a la cual le gusta salir a caminar, contemplar las flores y tener conversaciones de cualquier tipo con su familia. Es catalogada como rara, pues hace muchas preguntas ya que no le interesa saber cómo se hacen las cosas sino por que. Clarisse no pertenece al estereotipo de esa sociedad, a ella le interesa conocer, saber más y no quedarse con lo que le imponen. A diferencia de Clarisse, Mildred se deja llevar por la sociedad sin profundizar las cosas y evitar complicarse.

Hoy en día se manejan varios aparatos electrónicos que nos hacen la vida más sencilla además de distraernos para no pensar en nuestros problemas y demás. Apretamos un botón y se prende el televisor; apretamos otro y encontramos lo que buscamos; deslizamos el dedo y nos comunicamos con alguien a kilómetros de distancia para evitar la soledad y ahogarse en los pensamientos propios. Entonces "¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?"1 . Al ser una forma práctica de obtener resultados, los seres humanos ocupan su mayor parte del tiempo sumergido en esta tecnologías (televisión, computadora, teléfonos móviles, etc) sin disponer de un rato para reflexionar mientras se visten, comen, caminan, inclusive antes de ir a  la cama. Su cerebro está tan acostumbrado a depender de máquinas que les es difícil estar tranquilos en un momento de soledad y silencio. Así como Clarisse hay que admirar nuestro alrededor, poner atención, cuestionar por que pasan o existen algunas cosas para ejercitar la capacidad de razonamiento y así evitar convertirse en seres mecanizados que sólo sobreviven a través de botones. Aprender a pensar y no a reaccionar. 




   1. Bradbury, Ray (2010) Fahrenheit 451. México: Debolsillo  (p. 65) 

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