martes, 31 de mayo de 2016

Soneto 155

Una servilleta muy maltratada es lo único que sobrevivió aquella noche. Mis recuerdos son vagos y eso me entristece, ya que no todos los días tienes la oportunidad de convivir con los seres más grandes de la historia. Tengo una vaga imagen de estar platicando largo y tendido con un inglés de corta estatura y con un léxico muy peculiar. No quiero atreverme a decir que se trataba de mi escritor favorito, pero las pocas palabras borrosas que se alcanzan a leer en la servilleta que me obsequió me hacen sospechar que definitivamente se trataba de él. No me queda más que guardar aquel papel ilegible con un 155 de título y pensar que el más importante escritor de la lengua inglesa inspiró su último soneto en mí.

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