miércoles, 12 de marzo de 2014

Lounge en vivo

Hace unos días me puse a meditar acerca de una canción que un "simple cocinero" me hizo escuchar: Hold On We're Going Home con los Arctic Monnkeys. Ésta es un cover del rapero canadiense Drake. A mi gusto el cover es mejor que la versión original; simplemente me transmitió más. 

Tiempo después y  por puro ocio decidí escuchar nuevamente la canción original, sólo que esta vez fue una versión en vivo. Sinceramente las dos sonaban prácticamente igual: el mismo intro con la batería, los mismos coros y arreglos muy parecidos, sin embargo sí había una característica que los distinguía: la voz. Ninguno de los vocalistas canta mal sino diferente. Después de analizar el efecto que producía en mí cada uno de ellos llegué a la conclusión de que la voz de Drake hace la canción más aterciopelada, suave, cariñosa; mientras que la de Alex Turner convierte la canción en algo más sensual. Con uno te enamoras; pero después de la fiesta te vas con el otro.

Así fue cómo mi curiosidad por encontrar más videos del BBC Lounge nació. En una noche de ocio, viernes para ser exacta, decidí ver qué otros artistas habían participado. ¡Vaya sorpresa! Ahora tengo canciones de moda atoradas en la cabeza, canciones que jamás pensé cantar en la regadera o mientras me alisto para ir a trabajar. Fueron dos las que más me impresionaron:

  • WE CAN'T STOP de MILEY CYRUS interpretada por BASTILLE. El intro está inspirado en Lose Yourself de Eminem, y un poco después de la mitad de la canción empiezan a cantar Achy Breaky Heart. Además se les ocurrió meter un poco de violonchelo (si el oído no me falla) lo cual hace a la canción  musicalmente más rica. Estos muchachos se ven satisfechos con el arreglo que lograron; bromean con movimientos y ríen en ciertos versos. Desde mi punto de vista la versión de Bastille es mucho mejor que la original, y no tengo nada en contra de la Hannah Montana.



  • ROAR de KATY PERRY interpretada por TOM ODELL. En lo particular la música de Perry  me parece muy monótona y comercial; no me gusta, me cansa. Pero esta versión con Tom al piano me encantó. Los coros que hacen en ciertas partes dan vida y entusiasmo. Ese piano hace que la canción tediosa y de superación personal se convierta en verdadera música.aún sigo escuchándola siempre que puedo, y sí, la canto.



Así como estas versiones existen muchas más dentro del Live Lounge en BBC Radio 1 y me parece que la mayoría de los artistas hicieron un buen trabajo. 


CHECK THEM OUT!



domingo, 9 de marzo de 2014

NO TE VAYAS


Siameses en quirófano

A- Quiero decirte que disfruté todos estos años pegado a ti. Te extrañaré, sé que serás alguien importante.

B- Pero, ¿de qué hablas? (exaltado) Nos seguiremos viendo, sólo dejaremos de estar tan juntos.

A- ¿Eso te hicieron creer? (ríe con nerviosismo) Probablemente no sobreviva. Compartimos corazón; eres el fuerte.

B- ¡No! (comenzando a exaltarse) Debemos salir de aquí (agitándose sobre la camilla).

A- Detente, me lastimas. Ya estamos aquí, ya está decido.

B- ¡Ven conmigo! No quiero perderte.

A- ¡No entiendes! (exaltado) Si me quedo moriremos los dos. El destino es que tú sobrevivas.

Entran los doctores al ver el alboroto

B- Prefiero la muerte a perderte (gritando exaltado).

Dos doctores los sujetan y les colocan máscaras anestésicas

A- Muy tarde, mi vista se nubla.

B- ¡Nooooo! (se sacude y grita).


domingo, 16 de febrero de 2014

Raloposo, el oso polar


Hace unos días viendo una competencia de ski, entre tanto frío y nieve, recordé la historia de un oso polar. Un oso polar común y corriente a simple vista, a muy simple vista, pues curiosamente este oso polar siempre buscaba los lugares cálidos. Se llenada de alegría cada vez que veía salir el sol, y buscaba el rayo menos frío para botarse en la nieve así como los perros se botan en el jardín bajo el sol después de un baño en verano. Este oso, al que llamaremos Raloposo (porque en realidad desconozco su verdadero nombre), estaba harto de tener frío, de perseguir al sol y a otros osos con un pelaje más abundante para entrar en calor. Así que un día soñó con nieve caliente, un poco más oscura pero igual de suave, y junto a ella agua, mucha agua salvaje que se levantaba formando ondas y caía dejando una estela blanca sin ocultar el azul turquesa que incluso contrastaba en el horizonte. Raloposo pensó si en realidad existía algún lugar así, lo dudó mucho pues toda su vida había visto paisajes blancos y congelados. Aun así decidió arriesgarse y buscar esa nieve cálida que le ofrecía la temperatura que él deseaba.

De esa manera, Raloposo partió al sur, claro sin no antes ser juzgado y tachado de loco. Sin importarle tomó lo necesario y empezó a caminar. A pesar de haber encontrado varias costas, ni una de esas era como la de su sueño. Reloposo se empezó a desesperar, pero pensar en el frío que le calaba los huesos por la noche hizo que siguiera su camino. Después de varios días más, una noche de primavera decidió dormir con el fin de tomar fuerzas para el regreso, no para continuar. Sólo alumbraba la luz de la luna, así que ahí donde encontró algo parecido a la nieve se acomodó y a pesar de un constante estruendo, logró dormir.

Un intenso rayo de calor lo despertó. Se dio cuenta que lo que estaba a sus pies no era nieve caliente, sino arena. A sus espaldas el estruendo seguía y al voltear estaba frente al mar. Raloposo volvió a soñar, o al menos eso creyó. Se dirigió hacia ese atrayente azul turquesa con estelas de espuma blanca revoloteando. Llegó a la orilla y una de esas enormes olas acabó con su sueño. Lo llevó al fondo del mar y al salir a la superficie cayó en cuenta de que definitivamente no estaba soñando, había llegado a su destino. Raloposo no dejaba de aventarse sobre las olas como ballena jorobada  rompiendo la hipnótica estela de todas éstas. El pelaje le estorbaba, así que antes de seguir disfrutando su nueva estancia decidió deshacerse de él. Al raparse se dio cuenta que su piel era blanca como la nieve y la espuma del mar. Sin pensar más se estableció en la fina arena frente al mar y empezó a hacer su vida.

Nadaba, tomaba el sol, dormía, pescaba, nadaba, tomaba el sol, dormía, pescaba... y así sucesivamente hasta que un día vio que su piel se empezaba a oscurecer. Lo vio como algo natural, pues era lógico que el sol empieza a quemar después de haberse expuesto en repetidas ocasiones. Poco a poco su piel blanca se empezó a poner como el cielo por las noches, sólo que sin los destellos de las estrellas. Conforme pasaba el tiempo, su piel se ponía más negra y el calor empezaba a ser insoportable, pues alguna vez le dijeron que los colores oscuros atraen la radiación solar y así aumenta el calor del objeto. Pensó que ya era tiempo de volver a casa, la arena ya no era reconfortante como antes, ahora picaba y era casi imposible deshacerse de ella. El agua salada le revolvía el estómago y el estruendoso sonido de las olas le aceleraban el ritmo cardíaco. Definitivamente no era sano quedarse más tiempo ahí. Decidió regresar a casa con la esperanza de que su oscura piel se blanqueara en el camino y así evitar burlas de sus compañeros.

Pasaron varios días para que Raloposo llegara al Ártico, pero cuando lo logró, el pelaje había cubierto su piel negra, era un oso polar más. Disfrutó respirar el aire helado de su tierra, sentir como sus garras acariciaban la suave nieve, escuchar un silencio adormecedor con el cual su corazón bombeaba sangre con una lentitud relajante. Sí, se sentía feliz de haber regresado, y más aun al darse cuenta que sus compañeros no notaron su piel negra, ya que fue tanto sol que jamás volvió a ser de piel blanca, pero gracias a eso jamás volvió a pasar frío ni a buscar lugares que no fueran como casa.

Curiosamente después de la travesía de Raloposo, las generaciones siguientes empezaron a nacer con la piel negra. No quiero decir que Rapoloso fue el padre de todos los ositos siguientes, pero probablemente le contó a uno que otro oso en la cantina y decidieron hacer lo mismo que él, pues curiosamente también se volvió el oso más atractivo del Ártico. Es por eso que los osos polares tienen la piel negra y no blanca como una ignorante alguna vez contestó en un juego de preguntas de su celular. Cosas pasan.

sábado, 8 de febrero de 2014

Por coraje, por capricho y por placer: Reacciones a la infidelidad a través de “Gol” y “Self Torture and Strenuous Exercise”

¿Se muestra indiferente en las citas o las pospone poniendo pretextos? ¿Contesta llamadas a escondidas y tiene una actitud nerviosa cuando preguntas quién era? ¿Últimamente se le presentan salidas inesperadas en días que usualmente tiene libres?... Si dos o más de tus respuestas fueron positivas tu pareja definitivamente te engaña. Artículos de revistas, páginas de Internet, incluso blogs, han difundido este tipo de información para gente que cree ser víctima de una infidelidad. Aunque es un tema del cual no es muy placentero hablar sabemos que es algo que se puede encontrar a la vuelta de la esquina, pues “muchas veces el descubrimiento de una infidelidad es sólo el último paso de una relación que ha venido deteriorándose desde tiempo atrás…” (Sánchez, 2007 para. 8), y si la persona consultando ese tipo de información lo “huele” es probable que se encuentre envuelta en esa incómoda situación.
            Así como en la vida real y en los medios de comunicación, la literatura es generalmente un reflejo de la sociedad y su entorno, esto incluye el tema de la infidelidad. En este caso son dos obras de teatro del siglo XX que conllevan este tópico de manera similar, a pesar de los contrastes en la vida de los autores. Es así como Vicente Leñero en “Gol” (2008) y por otro lado Harry Kondoleon en “Self Torture and Strenuous Exercise” (1982) reflejan la infidelidad a través de las diversas reacciones y comportamientos de los personajes tomando en cuenta características del teatro del absurdo.

Dos vidas “perpendiculares” plasmando la perfidia entre amigos
Vicente Leñero nació en 1933 en Guadalajara, Jalisco. Es novelista, guionista, dramaturgo y periodista. Desde muy temprana edad tuvo interés en la escritura creando un periódico con su familia, pero fue hasta su ingreso a la Facultad de Ingeniería que empezó a escribir cuentos, ensayos, poemas y obras de teatro lo cual sirvió de aliento para estudiar periodismo. De los trabajos más populares que tiene es el de guionista, pues hizo algunas adaptaciones de sus novelas para teatro, guiones para televisión y cine de los cuales el más famoso es el de la película El crimen del padre Amaro.
Por otra parte, Harry Kondoleon sólo vivió 39 años, pero aún así fue un dramaturgo estadounidense exitoso. Nació en 1955 y murió de SIDA en 1994; escribió poesía, novela y obras teatrales. A diferencia de Leñero, Kondoleon sí estudió algo más adecuado con su carrera ya que salió de la escuela de drama de Yale y siguió en el mundo del teatro por el resto de su corta vida. Obtuvo mucho apoyo de fundaciones que apoyan el arte como la Rockefeller y la Guggenheim, así como premios por sus obras de teatro.
A pesar de sus diferencias de nacionalidad, edad y carrera universitaria, ambos escritores se inspiraban en las diferentes situaciones que experimentaban y las plasmaban en sus obras; Leñero escribiendo acerca de las cosas que sucedían en el ámbito periodístico y en la sociedad mexicana abarcando desde situaciones cotidianas hasta las que involucran líderes políticos y religiosos. Por otro lado, las experiencias que influyeron en el trabajo de Kondoleon fueron, en un inicio, las relaciones entre hermanos y más adelante todo lo que pasaba dentro del mundo del espectáculo combinado con la ilusión e ideas absurdas sin despegarse de la realidad.
En este caso “Gol” y “Self Torture and Strenuous Exercise” son dos obras teatrales que reflejan las relaciones interpersonales en una sociedad cotidiana llevándolas por el camino de la infidelidad, es decir, la traición. Los recursos tanto literarios como teatrales utilizados por los dos autores hacen que estas obras resulten muy realistas sobretodo al momento de la puesta en escena, pues constan de un solo acto donde la escenografía nunca cambia y es totalmente usual -una portería en un campo de fútbol y el comedor de una casa después de la cena. Además, tanto los diálogos como las acciones, son llevados en tiempo real y de una forma lineal lo cual intensifica el realismo de las obras.

No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro (Ex. 20:17)
Jorge Sánchez Escárcega (2007) define a la infidelidad como “la violación de un acuerdo, de un convenio establecido explícitamente por la mayor parte de las parejas: el de la monogamia” y de ese modo, tal acto puede ser visto como una traición a la relación. En “Gol” y “Self Torture and Strenuous Exercise” sacan a flote este tipo de traición, e incluso la gravedad del asunto se puede ver un poco más intensificada ya que trata de infidelidades que suceden en el mismo círculo de amigos, y si uno de los grupos más libertinos que existen dicen: “No invadas las zonas sentimentales de tus amistades swingers que sólo le pertenecen a su pareja” (Serna, 2008), por que sería aceptable ese tipo de relación en una sociedad con una moral más cerrada que obedece a: “No cometas adulterio” (Ex. 20:14).
            Los personajes que participan en ambas obras tienen una relación muy cercana, lo cual hace que se rompan varios de los códigos mencionados anteriormente. En “Gol”, son dos varones los que salen a escena: Portero y Joel. Portero se encuentra a la mitad de un partido de fútbol, cuidando su portería y gritando instrucciones al resto de los jugadores. De repente aparece Joel, su compadre, se instala sobre uno de los postes de la portería y le empieza a hacer plática acerca de lo que pasó la noche anterior en la que Portero los dejó “prendidos”:
JOEL: Quihubo, compadre.
PORTERO: (Distingue a Joel.)Ah, qué pasó contigo. Dónde andabas.
[…]
JOEL: ¿Por qué te cortaste, compadre?
PORTERO: ¿Cuándo?
JOEL: Nos dejaste prendidos.
PORTERO: No podía.
JOEL: La Güera quería contigo.
PORTERO: Tenía partido, ¿no ves?
JOEL: ¿Esto te parece partido?... Con la Güera puestísima…
PORTERO: Pinche Güera, nomás me la hace de tos.
(106-107pp.)
Este extracto advierte la buena relación que tienen estos dos personajes, pues hablan de cosas personales y a pesar de que no es de una forma muy educada, ninguno de los dos se ofende ni reaccionan de manera negativa. El tono que utilizan es muy suave, quizá porque en esta obra la traición no se descubre si no hasta mucho más adelante.
            En “Self Torture and Strenuous Exercise” son dos parejas –Alvin con Bethany y Carl con Adel- las que están envueltas en un lío de relaciones interpersonales. A diferencia de “Gol”, en esta obra de Kondoleon la infidelidad se manifiesta desde un inicio cuando al final de la cena Carl le confiesa a Alvin que ama a su esposa Beth. La reacción de Alvin no es para nada explosiva, pues reacciona de una manera hasta cierto punto inocente acentuando la buena relación que tienen entre ellos cuatro:
Alvin: …I know you loved Adel, but did you know I did? I loved her. I don’t mean I was sleeping with her – I loved her as a spiritual sister.
[…]
Carl: Alvin, I’m in love with your wife, Beth. I love her.
Alvin: But of course you love her! It’s the most natural thing in the world. What could be more natural? You love her and you love me, and she loves you and she loves me, and I love you both. And before Adel died, we all loved her.
(5-6pp.)

Este es el caso de los hombres. Por otro lado las mujeres tienen otra reacción, pues cuando Bethany y Adel se encuentran no discuten, pero existe la culpa y arrepentimiento por haber traicionado la confianza de su amiga:
Bethany: I want to! I want forgiveness! Will you give it to me, Adel? Will you?
[…]
Bethany: Do you hate me, Adel?
Adel: I wanted to die when Carl told me he was in love with you. I tried to end myself when he said you’d been… sleeping together… for so long. (A knot in her hair) Ouch!
[…]
Bethany: Forgive me!
Adel: I thought you were my friend, Beth!
Bethany: I am, Adel, I am! I don’t know what I was thinking of that time.
Adel: For four years? Ouch!
Bethany: I’m sorry.
(17-19pp.)
            Curiosamente en las citas donde los varones “discuten” acerca de la infidelidad se menciona que Adel está muerta, mientras que más adelante sale a escena y no como un fantasma. Esto, no es un error como el que cometió Cervantes cuando pierde a Rocinante y capítulos después vuelve a aparecer sin motivo alguno, sino que se trata de una característica del teatro del absurdo que contienen estas obras sobretodo al establecer una comunicación sin mucho sentido entre los personajes.

Rata de dos patas, te estoy hablando a ti
Una característica que une a estas dos obras es el uso del absurdo, pues a pesar de que ninguno de los autores es identificado por esta corriente, utilizan sabiamente algunos de sus recursos para plasmar principalmente la incomodidad que puede proporcionar el enterarse de una infidelidad. “…the Theatre of the Absurd strives to express its sense of the senseless of the human condition and the inadequacy of the rational approach by the open abandonment of rational devices and discursive thought.” (Esslin, 1972, p.24). Así como esta definición lo menciona, en el teatro del absurdo el discurso irracional es uno de los elementos principales que también se mezclan con el arte clown que consiste en acciones caricaturescas que llevan a la exageración y hasta cierto punto al ridículo.
            Como ya se había mencionado, “Gol” y “Self Torture and Strenuous Exercise” cumplen con este elemento del absurdo ya que a lo largo de la trama los personajes evitan destapar la infidelidad o evaden el tema generalmente con un discurso o acciones que carecen de sentido alguno. “Quizá lo que establece más notoriamente el carácter de la traición o infidelidad sea el secreto y la mentira, el intento deliberado de desorientar a la pareja respecto a la ruptura del acuerdo de monogamia.” (Sánchez, 2007, para.5) es por eso que tanto en la vida real como en las obras tratadas en este ensayo, las personas que comenten la infidelidad hacen lo posible por eludir el tema y en ciertas ocasiones eso los lleva a cometer acciones “absurdas”.
            En “Gol”, Joel esconde unos cuantos detalles acerca de lo que pasó con la Güera la noche anterior al partido, pero aún así Portero sospecha que algo ocurrió entre ellos dos, sin embargo Joel evade esas preguntas o insinuaciones cambiando el tema, ignorándolo o incluso distrayéndolo con cosas que pasan en el partido.
PORTERO: Y tú te fuiste con la Güera.
JOEL: No. La llevé a su casa. Porque se volvió a poner sentimental: que tú no la pelabas, que siempre salías corriendo, que quién sabe qué.
PORTERO: Pinche hablador.
JOEL: Que un día tú le agarraste la mano… Aguas, compadre… Vienen hecho la mocha.
PORTERO: (A los de su equipo.) Ábranse, cabrones… Déjenme un ángulo. ¡Déjenme ver, con una chingada!
(p.111)

En este extracto, Portero no le cree del todo a Joel, el cual se da cuenta y aprovecha el momento para distraerlo con lo que sucede en el campo. Después la conversación acerca de la Güera continúa:
JOEL: Total. Bueno, pues que me fui a dejar ala Güera a su casa. Ya eran como las tres, como las tres y media. Nos fuimos caminando. […]
PORTERO: ¿Y qué pasó?
JOEL: Nomás la llevé a su casa.
PORTERO: Ahí la dejaste.
JOEL: Bueno, no… Es que… Bueno, es que… andábamos, ya te digo, en el puro pedo. […]
(p.113)

Joel intenta despistar a Portero dándole vueltas al asunto, sin llegar a nada claro e insistiendo que la Güera está enamorada de portero. Total que, después de un “choro”, Joel menciona que se detuvieron en el Rialto, un hotel, a descansar “cinco minutos, nomás”, a lo que Portero reacciona:
PORTERO: Te la cogiste.
JOEL: Estábamos muy pedos, compadre. Ella y yo. Los dos.
PORTERO: Te la cogiste a la Güera, cabrón.
Joel reacciona de pronto ante un posible ataque. Advierte a Portero, que parece distraído.
JOEL: ¡Aguas!
PORTERO: Te la cogiste.
JOEL: Aguas, buey.
(p.115)

Al final Joel nunca afirma concretamente que tuvo relaciones sexuales con la Güera sino que pone pretextos absurdos y termina advirtiendo a Portero acerca del posible ataque a la portería que se aproxima sin generar una conversación lógica entre estos personajes.
            En el caso de “Self Torture and Strenuous Exercise” no hay un sentido de comunicación cuando la infidelidad se destapa, pues Alvin, con su inocencia, malinterpreta las cosas y responde incoherentemente igual que cuando hablan acerca de la “muerte” de Adel. Por otro lado, la reacción de Beth recostándose en el piso cuando Carl confiesa todo es, además de absurda, totalmente ridícula y exagerada:
Carl: I’m in love with your wife!
Alvin: I look at these dirty plates and I think, “God! Aren’t we dirty plates?” […]
Carl: Alvin, I’m in love with your wife, Beth. I love her.
Alvin: But of course you love her! It’s the most natural thing in the world. What could be more natural? You love her and you love me, and she loves you and she loves me, and I love you both. And before Adel died, we all loved her.
Carl: Adel is alive. I love Beth. I love her and wan her. I want to go away with her.
Alvin: I’m not surprised! With Adel gone – though in your grief you temporarily block her burial – you look to new female companionship. […]
Bethany: The floor is turning under me. Just me. Your floor is still. My floor is moving.
Alvin: Bethany, would you like another glass of wine? A mint?
(5-6pp.)

La actitud que toma Alvin durante esta parte puede llegar a ser desesperante ya que parece que no está escuchando lo que dicen los demás y sólo responde tonterías. Este tipo de incongruencias pasan a lo largo de la escena hasta que Carl levanta a Beth del piso y se la lleva. Como se puede ver, al momento de enterase de una infidelidad tanto en la vida real como en la ficción puede ser abrumante; entonces para evadir la información a veces se aplica el “No oigo no oigo soy de palo tengo orejas de pescado”, así como algunos personajes de estas obras.

Break another little bit of my heart now
El balón entra y choca contra la red. Se escuchan gritos de gol, gol, y otros, ininteligibles. Portero está tirado al pie de la portería, vencido. No se levanta. No quisiera levantarse jamás.”(p.115) Este es el final de “Gol” donde Vicente Leñero a través de un lenguaje sencillo pero preciso logra transmitir el sentimiento de derrota, pues además que le anotan a Portero después de esquivar varios tiros, su “compadre” lo traiciona con la mujer con la que al parecer había estado saliendo y le interesaba mucho. Además intensifica ese sentimiento de fracaso al corroborar la negación a levantarse jamás.
Sánchez (2007) afirma que “la situación de infidelidad expresa el fracaso y consecuentemente crisis de los modos habituales de manejo en una relación de pareja” (Sánchez, 2007, para.14) lo cual se ve con más claridad en “Self Torture and Strenuous Exercise”, pues son dos matrimonios los que llegan a esa crisis de la que Sánchez habla donde ya nada puede ser armonioso y se tiene una sensación de que el mundo es –citando a Bertrand Russel (citado en Smolkin, 1989)- “…horrible, horrible, horrible…”(p.73) lo cual se refleja en unas líneas del poema de Beth:
Bethany: What is love but torture?
[…]
What is love?
Adel: Torture!
[…]
Bethany: And men: what are men?
Tell it, Adel!
Adel: Torture!
Bethany: […]
What is life?
What is life, Adel?!
Both: Torture!
(23-24pp.)

Adel es la víctima de la infidelidad y Beth se dio cuenta que Carl sólo la envolvió en su juego, es por eso que sacan su malestar hacia él de esa manera, y como la vida “las ha tratado mal” también se refieren a ella como una tortura.
            Se puede decir que ambas obras tienen finales abiertos, pues en una sólo se marca la salida de Carl y aunque se quería llevar a Adel con él no se sabe que pasa; en el caso de, Beth se adentra en su alucinación de donde el mundo se mueve y Alvin sólo afirma que no es feliz. En “Gol” se queda en la escena de Portero derrotado, más no se sabe si seguirá intentándolo con la Güera y siendo “compadre” de Joel. Sin embargo, lo que se debe resaltar son las diferentes reacciones, generalmente negativas, que el ser humano puede tener ante una infidelidad, pues así como pasa en la ficción pasa en la vida real. Reitero que no es un tema del cual se disfrute hablar, pero aún existen videntes diciendo “¿su marido trabaja con una mujer rubia?... Ten cuidado porque te lo está sonsacando” lo que afirma que la literatura seguirá plasmando este tipo de situaciones acerca del comportamiento humano ya sean aceptadas por la sociedad o no.

Self Torture and Strenuous Exercise by Harry Kondoleon
Presented by University of California at Santa Cruz Theatre Arts Department

Directed by Kate Bernier
Lighting by Stephanie Buchner



Bibliografía
Esslin, M. (1968). The theatre of the absurd. Gran Bretaña: Penguin Books.
Kondoleon, H. (1991). Self Torture and Strenuous Exercise en Self Torture and Strenuous
Exercise. (1-28pp.). New Cork, NY: Theatre Communications Group.
Leñero, V. (2008).  Gol en Los perdedores (101-115pp.). México, D.F.: Ediciones el
Milagro.
Sánchez Escárcega, J. (2007, 1 de Febrero). LA infidelidad desde el psicoanálisis. La
Jornada. Recuperado de http://www.jornada.unam.mx/2007/02/01/ls-
infidelidad.html
Serna, E. (2008). La moral swinger en Giros negros (71-75pp.). México: Cal y arena.
Smolkin, M.T. (1989). Section five: Responses to pain (51-82pp.) en Understanding pain:
interpretation & philosophy. Estados Unidos: Krieger publishing.

lunes, 3 de febrero de 2014

Watanabe le escribe a Murakami

Querido Murakami:

Me da mucho gusto que hayas venido a visitar la semana pasada. Midori me hizo llegar la botella de sake. Delicioso por cierto. Sabes, estuve todo un mes en México, es por eso que no me encontraste en casa. Es realmente una pena porque tengo algo muy importante que decirte y hubiera preferido hacerlo de frente.

Estoy seguro que recuerdas la escena en Tokio Blues cuando estoy en la cabaña con Reiko. No me puedo quejar tanto, pues tuvo "final feliz", sin embargo pudo haber estado muchísimo mejor. A ese repertorio musical le faltó picante; un poco de José Alfredo Jiménez para rematar con todo y así sacar nuestras alegrías y tristezas con furor.

Ahora, ¿whiskey? ¡No papá! ¿Qué no has probado el tequila? En momentos así, para entrar en ambiente y calor con un par de tequilazos se hubiera puesto bueno... ¡mejor!, bailando La Cucaracha y cantando Cielito Lindo.

Punto número tres (aunque no he contado los pasados): la señora. ¿Por qué una señora? ¿No crees que una morenota del puerto de Veracruz le hubiera puesto más sazón a la historia? Quizá hasta estarías vendiendo más ejemplares. Sólo a ti se te ocurre ponerme a una "ruquita", con todo respeto.

Aun así, me gusta trabajar contigo y estoy dispuesto a hacerme presente en tu próxima novela siempre y cuando esté ambientada en las bellas costas mexicanas del Golfo y que mi compañera sea una "Jarocha sabrosa", pero por favor cámbiame el nombre para evitar conflicto con Midori.

Sin nada más que decir, te deseo un feliz año y espero que sigas escribiendo hasta tu muerte, pero échale un poquito de "coco", falta "picor" en tus líneas.

Por siempre tuyo y de nadie más,

                                            Watanabe



P.D. Pasé rápido por 1Q84 y Tengo manda saludos. Le platiqué de mi viaje y mis nuevas propuestas, así que espera su carta pronto.

domingo, 26 de enero de 2014

Jueves, 28 de enero de 2010

Querido Salinger:
Ya perdí la cuenta de las veces que he empezado esta carta. No sabes el trabajo que me ha costado pensar en la manera más apropiada de dirigirme hacia a ti; de hecho, eso de “querido Salinger” no termina de convencerme. Preferiría un “hola J.D.” ya que me suena menos distante, y considero que una de las finalidades de la carta es hacer que la distancia existente sea más corta. Sin embargo, al mismo tiempo suena muy informal y mucha gente lo consideraría irrespetuoso; ¿Mucha gente? ¿Desde cuando tiene importancia lo que dicen o dirán los demás? Es por eso que para no sonar falsa y superficial me quedaré con…

Hola J.D.:
Me dio mucho gusto haberte conocido el año pasado mientras todavía eras un ser con vida sobre la tierra. Eso me lleva a imaginar que algún día pude haber tenido la oportunidad de tomar el té contigo y platicar por el simple placer de hacerlo. Lo que más me atraería de ello sería conocer tu concepción del mundo; aunque en tus obras se puede apreciar eso, no es lo mismo que escucharlo personalmente. Creo que a todo el mundo le gusta conocer “al artista”. En mi caso no es tanto por lo que hiciste o la fama que tienes, sino por el modo en lo que lo lograste: sembrando ideas nuevas en la literatura. Además, me hubiera sentido realmente privilegiada, ya que para muchas personas fuiste un ermitaño que evitaba el contacto con la sociedad, incluso existen muy pocas fotografías tuyas en el medio.
Hace unos días leyendo La Jornada, me causo gracia que en la entrada de tu casa existe un letrero de “prohibido el paso”. Lo más chistoso es que te atrevieras a hacer valer esa advertencia, con una escopeta. Yo sé que existe mucha gente que vería inapropiado ese comportamiento, especialmente siendo una figura pública, sin poner mucho énfasis en lo público. Creo que simplemente eras una persona que deseaba privacidad absoluta, y con la prensa intentando constantemente meterse en tu vida personal, no quedaba otra opción más que alejarlos de ese modo: excluyéndote de la sociedad. Ahora sí, después del 27 de enero de este año, se puede decir que ya no tendrás a nadie molestando y por fin descansarás en paz. ¿No te alegra?
Por cierto, respecto a esa fecha, mi universidad está organizando un homenaje en tu honor. Supongo que a muchos de los presentes y organizadores del evento les hubiera encantado contar con tu presencia, pero después de enterarme que mandaste a quemar tu “buzón de admiradores” y rehusaste autografiar una copia de “El guardián entre el centeno” – llamándolo un libro ridículo que habías escrito hacía 25 años -, estoy segura que esta clase de eventos no hubieran sido de tu agrado. Me gustaría pensar que me pudiste haber ayudado con mi ensayo, no obstante, tampoco hubiera sigo un buen tema mientras tomamos el té.
A pesar del desprecio que le tenías a la prensa, admiradores y a todo ser vivo que prácticamente te acosaba, muchos están realmente agradecidos por el legado que le has dejado al mundo, e ignoran estas actitudes mencionadas anteriormente para enfocarse en tus trabajos. Después de haber leído varios artículos, blogs, cartas dedicadas a ti y haber escuchado testimonios personales, me pude dar cuenta que la obra favorita es “El guardián entre el centeno”. Pienso que eso se debe a la gran empatía que existe entre los lectores y el personaje principal: Holden Caulfield; un adolescente como cualquier otro, expuesto a una serie de situaciones que no entiende a la perfección y por lo tanto se siente perdido en una sociedad, que a su parecer, no lo comprende.
Considero que casi todos los seres humanos hemos estado así en algún momento de nuestras vidas. Es por eso que leyendo esta novela se identifican con Holden, a quien llegan a llamar héroe al sentirse comprendidos en este mundo, a pesar de ser mera ficción, y lo usan como guía para sobrevivir. Incluso, aunque el lector no esté atravesando por la pubertad, al cruzar por las página del libro le llegan recuerdos que marcaron su vida y desea haberse tropezado con ese relato unos cuantos años antes. Por tal motivo, hoy en día existen profesores que inician a sus alumnos en la lectura con dicha obra y mencionan que la discusión en clase – llevada siempre alrededor de Holden – es una de las mejores clases que tienen durante el curso. No lo dudo, incluso en mi grupo de amigos ocasionalmente comentamos acerca de él y cuando en algún momento nos sentimos desubicados, deprimidos por la vida y la falsa sociedad que nos rodea decimos que nos sentimos Holden Caulfield.
La primera vez que experimenté ese sentimiento, fue cuando llegué a una secundaria nueva muy lejos de mi ciudad natal. Tú sabes lo que es llegar a un nuevo ambiente e intentar adaptarse porque, al igual que Holden, estuviste en varias preparatorias antes de ingresar a una academia militar. En fin, a ese año de “adaptación” lo llame mi año de depresión. Fue muy complicado, simplemente no encajaba y sentía que todos los demás eran muy falsos, en especial, queriendo aparentar una edad que no tenían. Definitivamente me hubiera encantado haber conocido a Caulfield durante ese tiempo. Quizá no me hubiera sacado de mi depresión, pero por lo menos hubiera tenido un escudo pata enfrentar a la sociedad resguardándome en su anécdota.
Después de un poco más de cinco años, en la clase de literatura norteamericana del siglo XX tuve la oportunidad de conocer tu obra maestra – llamada así por muchos, que no por ti, ya que la considerabas todo lo contrario. Desde las primeras líneas me di cuenta que definitivamente no era una novela convencional: comenzando por su forma de narrar, pero, sobretodo, porque su lenguaje era muy sencillo y coloquial - lo cual hace que la lectura sea más relajada y amena. Otra razón es su intemporalidad, es una novela que a pesar de ser de la década de los 50’s puede ser adaptada a cualquier época, ya que los temas que aborda son universales. Es por eso que hasta la fecha muchos lectores se siguen identificando con Holden Caulfield y adaptan esas vivencias pasadas con las actuales.
Debo confesar que es el único material tuyo que he leído hasta ahora, y no dudo que la mayoría de los presentes esté en la misma situación que yo, pero como el libro no deja un mal sabor de boca, da curiosidad seguir leyendo más de tus obras. Una de las cosas que pasan cuando un “famoso” muere es que se hace más popular. Se empieza a hablar más de esa persona y, tomando en cuenta lo controversial de la obra y su publicación al ser considerado por muchos un libro inapropiado, lo “fuerte” del lenguaje y los temas que aborda: como el sexo, la violencia, el alcohol y el cigarro, lo hace más atractivo. Yo sé que en tu caso no es algo que te agrade demasiado, pero por lo menos a tu editorial y a los que tienen los derechos de tus obras les conviene.
A veces no comprendo porqué la sociedad se espantaba de ciertos temas, si todos atravesaron por esa etapa de transición. El modo de reaccionar de Holden a esos cambios físicos y psicológicos propios de la adolescencia no es algo estrambótico, pero eso no significa que los lectores, en este caso menores, vayan a reaccionar igual. De hecho el leer la novela les puede dar un panorama más amplio acerca de esta situación por la que todos pasan ayudándoles a distinguir entre un buen o mal comportamiento. Aún así esos temas “vedados” fueron los que llevaron a la cima a “El guardián entre el centeno”, porque entre más prohibido más demandado.
Por esas y muchas otras razones, tu primera novela publicada ha causado un gran impacto desde su publicación. Ahora existen rumores acerca de una película de ésta – no como la versión en pantalla azul de Nigel Tomm – que estoy segura, no me agradaría por completo. Considero que Holden Caulfield sería muy difícil de representar, pues cada lector crea su propio personaje; se apropia de él. Por ejemplo, no quiero ni pensar cual sería la reacción de Holden al ver la película del “Gran Gatsby”. Si de por si todo lo deprimía y se le hacía falso, esa película lo hubiera llevado al suicidio con o sin tratamiento en el hospital psiquiátrico.
Estoy ansiosa por leer más trabajos tuyos incluyendo el nuevo material que escondiste durante varios años. Ooops… creo que tampoco debí haber mencionado ese dato. Por favor no me jales los pies en la noche por haber expuesto tanta información acerca de ti.

Sin nada más que decir me despido deseándote una feliz estancia donde quiera que estés.

Atentamente,

Una de las tantas personas rescatadas entre el centeno.

Mi foto favorita

miércoles, 22 de enero de 2014

Mecánica Social

Las generaciones del siglo XXI se han caracterizado por el enorme uso de las nuevas tecnologías descubriendo nuevos horizontes y creando una vida más cómoda para las personas. Sin embargo, el excesivo uso de estas creaciones ha impedido el desarrollo de otras habilidades en los seres humanos que les permiten desenvolverse en su entorno de manera plena y racional. La costumbre por apretar botones y obtener resultados ha incrementado de manera acelerada creando seres más mecánicos que sólo reaccionan sin preocuparse por el motivo que lo ocasiona. Es curioso cómo este comportamiento ya se veía venir hace más de cincuenta años a través de la literatura. Ray Bradbury, un escritor visionario del siglo XX, plasma a una sociedad muy parecida a la actual donde sólo se preocupan por tener televisores grandes y de buena calidad, así como un buen carro en el cual puedas correr sin pensar.
               
Fahrenheit 451 se desarrolla en un país donde los libros están prohibidos ya que hacen pensar a la gente. En este lugar está prohibido pensar. Mildred y Clarisse son dos personajes totalmente opuestos que habitan en este país. Mildred es la esposa del bombero protagonista, su único interés es ver televisión. Es una persona que no comprende a su marido, pero tampoco se toma la molestia de intentarlo. Se siente cómoda sentándose en la sala y ver las pantallas, no le interesa entablar una conversación "profunda" con nadie así no se complica la existencia y puede andar feliz por la vida. Por otro lado, Clarisse es una joven de diecisiete años a la cual le gusta salir a caminar, contemplar las flores y tener conversaciones de cualquier tipo con su familia. Es catalogada como rara, pues hace muchas preguntas ya que no le interesa saber cómo se hacen las cosas sino por que. Clarisse no pertenece al estereotipo de esa sociedad, a ella le interesa conocer, saber más y no quedarse con lo que le imponen. A diferencia de Clarisse, Mildred se deja llevar por la sociedad sin profundizar las cosas y evitar complicarse.

Hoy en día se manejan varios aparatos electrónicos que nos hacen la vida más sencilla además de distraernos para no pensar en nuestros problemas y demás. Apretamos un botón y se prende el televisor; apretamos otro y encontramos lo que buscamos; deslizamos el dedo y nos comunicamos con alguien a kilómetros de distancia para evitar la soledad y ahogarse en los pensamientos propios. Entonces "¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?"1 . Al ser una forma práctica de obtener resultados, los seres humanos ocupan su mayor parte del tiempo sumergido en esta tecnologías (televisión, computadora, teléfonos móviles, etc) sin disponer de un rato para reflexionar mientras se visten, comen, caminan, inclusive antes de ir a  la cama. Su cerebro está tan acostumbrado a depender de máquinas que les es difícil estar tranquilos en un momento de soledad y silencio. Así como Clarisse hay que admirar nuestro alrededor, poner atención, cuestionar por que pasan o existen algunas cosas para ejercitar la capacidad de razonamiento y así evitar convertirse en seres mecanizados que sólo sobreviven a través de botones. Aprender a pensar y no a reaccionar. 




   1. Bradbury, Ray (2010) Fahrenheit 451. México: Debolsillo  (p. 65)